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Cuentos Infantiles: ¿solo sirven para antes de dormir?

El mejor amigo que tenemos como padres para tocar temas difíciles o abstractos son los cuentos infantiles. Inclusive, los cuentos resultan una gran herramienta para generar conversaciones familiares sobre algún tema controversial.

Sea porque los contamos de forma espontánea o porque los leemos, el cuento funciona como una gran herramienta en la crianza de nuestros hijos. No solo para ayudarnos a dormir a los pequeños de la casa… Los cuentos infantiles van mucho más allá.

Usando la voz de un personaje, resulta mucho más sencillo hablar de esos temas difíciles o que generan controversia. La razón es sencilla: al no ser tú quien habla directamente sobre esto con tu hij@, sino el personaje del cuento, la “incomodidad” (o carga emocional) que puede generar ese asunto en particular, desaparece.

Recordemos que al comunicarnos, solo el 7% de la información que transmitimos, lo hacemos a través de nuestras palabras. El resto (93%) lo transmite nuestro lenguaje no verbal. De hecho el prof. Albert Mehrabian de la Universidad de Los Ángeles atribuye 55% al lenguaje corporal y 38% a la paralingüística (entonación, volumen de la voz, etc). 

Al utilizar un personaje, cambiamos nuestra voz y nuestro lenguaje corporal para adecuarlo a dicho personaje. Entonces, el mensaje se transmite sin interferencia, pues la incomodidad ya no está presente.

De esta forma, estamos dejando grabado en esa película subconsciente de nuestros hijos, mensajes claros sobre aquellas cosas que deseamos transmitirles y pensamos que les ayudarán a construir un mundo mejor.

Sin embargo, creo importante resaltar que existe una diferencia básica entre contar cuentos infantiles de forma espontánea o leerlos. El cuento espontáneo es menos constante y/o consistente con el tema que estás tocando. Hoy puedes mencionar acciones o cosas sobre el personaje que, en una versión posterior del mismo cuento narrado, podrías omitir.

En cambio, al leerlo, estás repitiendo el mismo mensaje, con las mimas palabras y de la misma forma una y otra vez. Y como sabemos, la repetición y la consistencia en la primera infancia es un factor fundamental. Sino, recuerden que el amarillo siempre es amarillo, el 1 siempre es 1, el “A,B,C” no cambia y las rutinas crean seguridad en los más pequeños.

Así que los invito a que ampliemos nuestra literatura infantil. Incluyamos cuentos infantiles que nos permitan normalizar esos temas difíciles, hablar de emociones y de esos asuntos que generan controversia (racismo, dinero, etc).

Para leer un poco más acerca de este tema, puedes leer otro de mis posts: Conexión desde los cuentos: ¿realidad o fantasía?

Otros website que pueden parecerte interesantes respecto a este tema: Un libro para niños sobre el dinero

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